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Artículo 34 LAU: indemnización al arrendatario del local

La indemnización por clientela del artículo 34 LAU: cinco años de venta al público, aviso cuatro meses antes y hasta dieciocho mensualidades de tope.

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1. Tus derechos básicos en el piso

En vivienda habitual tienes derecho a quedarte hasta 5 años (7 si el dueño es una empresa) y a dejar el piso a partir del 6.º mes avisando con 30 días.

2. Fianza y límites de dinero

Al entrar solo pueden pedirte 1 mes de fianza más un máximo de 2 meses de garantía extra. Al irte, el casero tiene 30 días desde que entregas las llaves para devolverla.

3. Cómo avisar sin problemas

Cualquier aviso importante al casero (dejar el piso, pedir arreglos o reclamar la fianza) hazlo siempre por escrito dejando constancia de la fecha.

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Arrendador y Arrendatario

El «arrendador» es el casero (dueño del piso) y el «arrendatario» es el inquilino que vive de alquiler.

Desistimiento

Tu derecho a dejar un contrato o devolver una compra dentro del plazo legal avisando antes, sin tener que dar explicaciones.

Tienes una tienda alquilada desde hace años, el contrato llega a su fin y el arrendador no quiere renovar. La clientela que has construido se queda en ese local, y muchas veces la aprovecha quien entre después. El artículo 34 de la Ley de Arrendamientos Urbanos existe exactamente para eso: es la indemnización al arrendatario por la clientela perdida. Pero está llena de condiciones, y la mayoría de los arrendatarios la pierde por no cumplir una de ellas.

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Qué dice exactamente el artículo 34

La regla de partida: la extinción por transcurso del término convencional del arrendamiento de una finca en la que durante los últimos cinco años se haya venido ejerciendo una actividad comercial de venta al público dará al arrendatario derecho a una indemnización a cargo del arrendador (art. 34 LAU).

Y a continuación viene la condición que lo decide casi todo: siempre que el arrendatario haya manifestado con cuatro meses de antelación a la expiración del plazo su voluntad de renovar el contrato por un mínimo de cinco años más y por una renta de mercado.

Ejemplo práctico con números reales · Lenguaje claro

Caso real: Sofía paga 900 €/mes de alquiler y decide dejar el piso a los 8 meses de un contrato de 5 años

El casero le exige pagar los 4 años y 4 meses que faltan o quedarse con toda la fianza. ¿Qué dice la Ley de Arrendamientos Urbanos (art. 11 LAU) en números reales?

1. Requisitos cumplidos +6 meses + Aviso de 30 días Como ya han pasado los primeros 6 meses obligatorios y avisa con un mes de antelación, puede irse legalmente.
2. Sin cláusula de penalización 0 € de indemnización Si el contrato no menciona expresamente esa penalización, no tienes que pagar nada por marcharte.
3. Con cláusula (tope máximo legal) Máximo 300 € (0,33 meses) La ley prohíbe cobrar más de 1 mes por cada año que falte. Como faltan 4 meses del primer año anual: 900 € × (4/12) = 300 €.
Simulador de Alquiler en Lenguaje Claro Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU)

Calculadora de Alquiler: Fianza Máxima y Qué Pasa si Dejas el Piso Antes

Comprueba cuánto dinero te puede pedir como máximo el casero al entrar a vivir y cuánto te puede cobrar si te marchas antes de que acabe el año.

La ley exige cumplir al menos 6 meses antes de irte
Para calcular si hay penalización por irte antes
Máximo para entrar a vivir
Si te vas antes de tiempo Solo te lo pueden cobrar si esa cláusula viene escrita en tu contrato (y avisando con 30 días)
Plazo para devolverte la fianza 30 días Desde que entregas las llaves; si el casero tarda más de un mes, te debe intereses

Los cuatro requisitos, y cuál se incumple siempre

Para que nazca el derecho tienen que darse las cuatro cosas a la vez:

  • Que el contrato se extinga por el transcurso del término convencional. No vale cualquier final: si el contrato acaba por resolución, por desistimiento o por incumplimiento, este artículo no entra.
  • Que en la finca se haya venido ejerciendo, durante los últimos cinco años, una actividad comercial de venta al público. El texto dice «venta al público»: no basta cualquier actividad. Un despacho profesional o un almacén sin atención al público quedan fuera.
  • Que el arrendatario haya manifestado su voluntad de renovar con cuatro meses de antelación a la expiración del plazo.
  • Que esa oferta de renovación sea por un mínimo de cinco años más y por una renta de mercado. No sirve pedir la renovación en las mismas condiciones antiguas.

El requisito que se incumple una y otra vez es el tercero. Son cuatro meses antes de que expire el plazo, y es una manifestación de voluntad que hay que poder probar: un burofax con acuse de recibo y certificación de texto es la forma habitual de dejarla acreditada. Sin ese aviso en plazo no hay indemnización, por muchos años de clientela que se hayan construido.

Sobre la renta ofrecida, el artículo aclara qué se entiende por renta de mercado: la que al efecto acuerden las partes y, en defecto de pacto, la que determine el árbitro designado por ellas.

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Cuánto se cobra: dos escenarios distintos

La cuantía no es libre. El artículo distingue dos situaciones según lo que haga el arrendatario en los seis meses siguientes:

Escenario 1: sigues con lo mismo, en el mismo municipio. Si el arrendatario inicia, dentro de los seis meses siguientes a la expiración del arrendamiento y en el mismo municipio, el ejercicio de la misma actividad a la que venía dedicándose, la indemnización comprende los gastos del traslado y los perjuicios derivados de la pérdida de clientela ocurrida respecto de la que tuviera en el local anterior, calculada con respecto a la habida durante los seis primeros meses de la nueva actividad.

Es una indemnización de daño real: hay que probar los gastos y hay que comparar la clientela del local viejo con la de los seis primeros meses del nuevo.

Escenario 2: cambias de actividad o cierras, y el local sigue con lo tuyo. Si el arrendatario inicia dentro de esos seis meses una actividad diferente o no inicia ninguna, y el arrendador o un tercero desarrollan en la finca, dentro del mismo plazo, la misma actividad o una afín, la indemnización es tasada: una mensualidad por año de duración del contrato, con un máximo de dieciocho mensualidades.

Aquí no hay que probar daño: el cálculo es aritmético. Un contrato de doce años son doce mensualidades; uno de veinticinco años se queda en el tope de dieciocho.

El artículo define además qué cuenta como actividad afín: las típicamente aptas para beneficiarse, aunque solo sea en parte, de la clientela captada por la actividad que ejerció el arrendatario. Es una definición deliberadamente amplia, y es la que permite reclamar cuando el nuevo negocio no es idéntico pero vive de los mismos clientes.

Y si las partes no se ponen de acuerdo en el importe, la cuantía la fija el árbitro que ellas designen.

La trampa: este artículo se puede excluir por contrato

Esto es lo que casi nadie comprueba antes de reclamar. Los arrendamientos para uso distinto del de vivienda —que son los de local de negocio— se rigen en primer lugar por la voluntad de las partes y solo en su defecto por el Título III de la LAU, donde está el artículo 34 (art. 4.3 LAU). Es decir: el artículo 34 es derecho dispositivo y un contrato puede dejarlo sin efecto.

Con un límite formal que conviene conocer: la exclusión de la aplicación de los preceptos de esta ley, cuando sea posible, deberá hacerse de forma expresa respecto de cada uno de ellos (art. 4.4 LAU). No basta una renuncia genérica a «los derechos de la LAU»: la renuncia tiene que señalar el precepto concreto.

Por eso el primer paso de cualquier reclamación de indemnización por clientela es releer el contrato y buscar si hay una cláusula que renuncie expresamente al artículo 34. Si la hay, el debate se acaba ahí. Si no la hay, el artículo se aplica.

A qué contratos alcanza

El artículo 34 vive en el Título III de la LAU, el de los arrendamientos para uso distinto del de vivienda: los celebrados por temporada y los celebrados para ejercer en la finca una actividad industrial, comercial, artesanal, profesional, recreativa, asistencial, cultural o docente (art. 3 LAU). Dentro de ese universo, el artículo 34 acota todavía más y solo protege a quien desarrolla actividad comercial de venta al público, que es donde la clientela se genera en el propio local.

Preguntas frecuentes

Depende de lo que haga después. Si en los seis meses siguientes reanuda la misma actividad en el mismo municipio, la indemnización cubre los gastos de traslado y los perjuicios por la pérdida de clientela, calculada respecto de la habida en los seis primeros meses de la nueva actividad. Si cambia de actividad o no inicia ninguna y el arrendador o un tercero explotan en la finca la misma actividad o una afín, la indemnización es de una mensualidad por año de contrato, con un máximo de dieciocho mensualidades.
Cuatro meses antes de que expire el plazo del contrato. El arrendatario debe manifestar en ese plazo su voluntad de renovar por un mínimo de cinco años más y por una renta de mercado. Sin ese aviso previo no nace el derecho a indemnización, y conviene remitirlo por un medio que deje constancia del contenido y de la fecha.
No. Exige que durante los últimos cinco años se haya venido ejerciendo en la finca una actividad comercial de venta al público, y que el contrato se extinga por el transcurso del término convencional. Los despachos profesionales, los almacenes y las actividades sin atención al público en el local quedan fuera de este artículo.
Sí. Los arrendamientos para uso distinto del de vivienda se rigen en primer lugar por la voluntad de las partes y solo en su defecto por el Título III de la LAU, donde está el artículo 34 (art. 4.3 LAU). Ahora bien, la exclusión debe hacerse de forma expresa respecto de ese precepto concreto (art. 4.4 LAU): una renuncia genérica no basta.
El propio artículo la define: son afines las actividades típicamente aptas para beneficiarse, aunque solo sea en parte, de la clientela captada por la actividad que ejercía el arrendatario. No hace falta que el nuevo negocio sea idéntico, basta con que se aproveche de esa misma clientela.
El artículo 34 LAU remite al árbitro designado por las partes, tanto para determinar la renta de mercado en defecto de pacto como para fijar la cuantía de la indemnización cuando no hay acuerdo sobre ella.

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Modificación registrada: 1 de septiembre de 2026

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