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Subarrendar habitaciones: cuándo está permitido

Subarrendar habitaciones es legal si el contrato lo permite y duras máx. 5 años. Requiere autorización escrita y comunicar al casero en 30 días. Guía completa.

Actualizado: 8 min de lectura Verificado con fuentes del BOE

¿Puedo subarrendar una habitación de mi piso alquilado?

Imagínate esta situación: vives en un piso de alquiler en Madrid, pero te vas tres meses a trabajar a Barcelona. Tu amiga Ana quiere quedarse en tu habitación mientras tanto y pagarte 400 € al mes. ¿Puedes hacerlo sin problemas? ¿Necesitas pedir permiso a tu casero? ¿Qué pasa si no lo haces y te descubren?

La respuesta no es “sí” ni “no” de forma automática: depende de lo que diga tu contrato y, sobre todo, de lo que establece la ley. En España, el subarriendo de habitaciones está regulado por la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), y su uso está permitido… pero con condiciones muy claras.

En esta guía te explicamos, paso a paso y con lenguaje sencillo, cuándo puedes subarrendar una habitación, qué debes hacer antes, qué riesgos asumes y cómo proteger tus derechos —sin tecnicismos, sin sorpresas y sin multas innecesarias.

¿Qué es el subarriendo (y qué no lo es)?

El subarriendo ocurre cuando una persona que ya está arrendando una vivienda (tú, el arrendatario) cede, total o parcialmente, el uso de esa vivienda a otra persona (el subarrendatario), manteniendo tú tu relación contractual con el propietario.

⚠️ Importante: no es subarriendo cuando:

  • Tu pareja o familiares conviven contigo sin pagar nada (eso es cohabitación habitual, no subarriendo).
  • Alquilas una habitación a alguien que vive contigo desde el primer día del contrato, y el casero lo sabía y aceptó (eso puede ser un arrendamiento compartido, no un subarriendo).
  • Usas plataformas como Airbnb para alojar turistas unos días: eso suele considerarse una actividad económica distinta y está sujeta a normas locales (como licencias municipales), no a la LAU.

Un ejemplo real:
Tú firmaste un contrato de alquiler por 900 €/mes para un piso de 3 habitaciones en Valencia. Vives solo, pero decides alquilar una habitación a Carlos por 350 €/mes, durante 6 meses. Tú sigues pagando los 900 € al casero, y Carlos te paga a ti. Eso sí es subarriendo, y está sujeto a la ley.

¿Está permitido subarrendar? La regla general y la excepción

La LAU art. 8 establece la regla básica:

“El arrendatario podrá subarrendar la vivienda arrendada, total o parcialmente, con el consentimiento expreso del arrendador.”

Es decir: el subarriendo no es ilegal, pero tampoco es automático ni libre. Necesitas el consentimiento expreso del propietario. No basta con que no se oponga, ni con que te diga “vale, vale” por WhatsApp. Tiene que ser claro, inequívoco y preferiblemente por escrito.

¿Y qué pasa si no pides permiso?
Si subarriendas sin consentimiento, el casero podría:

  • Resolver (terminar) tu contrato de alquiler.
  • Exigirte una indemnización (si el contrato lo prevé).
  • Denunciarte por incumplimiento contractual (aunque no es un delito penal, sí puede derivar en desahucio).

Ejemplo práctico:
María alquila un piso en Sevilla por 750 €/mes. Sin avisar a su casero, alquila una habitación a su compañera de trabajo por 300 €/mes. El casero se entera por casualidad y le envía una carta notificada exigiendo la terminación del contrato. María podría perder su vivienda —y su depósito— si no regulariza la situación a tiempo.

¿Cómo pedir el consentimiento del casero? Pasos prácticos

Pedir permiso no es solo una formalidad: es tu primera protección legal. Aquí tienes cómo hacerlo bien, paso a paso:

Paso 1: Revisa tu contrato de alquiler

Antes de hablar con nadie, lee tu contrato. Busca frases como:

  • “Se prohíbe expresamente el subarriendo” → entonces no puedes hacerlo, aunque la ley lo permita condicionalmente. El contrato puede ser más restrictivo que la ley, pero nunca menos.
  • “El subarriendo requiere autorización escrita del arrendador” → confirma que necesitas ese permiso por escrito.
  • “Se permite el subarriendo de habitaciones siempre que no se altere la destinación de vivienda” → buena señal, pero aún así necesitas su firma.

💡 Consejo: Si tu contrato no menciona el subarriendo, aplica directamente la LAU art. 8: necesitas consentimiento expreso.

Paso 2: Habla con tu casero (y ponlo por escrito)

No basta con una conversación. Envíale un correo o mensaje escrito donde expliques:

  • Qué habitación quieres subarrendar (número, tamaño, uso).
  • Quién será el subarrendatario (nombre, DNI, profesión, ingresos si procede).
  • Duración prevista del subarriendo (ej. “del 1 de junio al 30 de noviembre de 2025”).
  • Cuánto cobrarás (ej. “320 € mensuales, sin IVA, para uso exclusivo de habitación individual con acceso a cocina y baño compartidos”).
  • Que seguirás siendo tú quien pague el alquiler íntegro al casero.

Ejemplo de texto útil (puedes copiar y adaptar):

“Estimado/a [Nombre del casero],
Le escribo para solicitar su autorización expresa para subarrendar la habitación número 2 de la vivienda ubicada en [dirección], durante el periodo del 1 de julio al 31 de diciembre de 2025, a [Nombre del subarrendatario], con DNI [XXX], quien trabajará en la zona y pagará 340 € mensuales. Yo seguiré cumpliendo con todas mis obligaciones como arrendatario, incluido el pago puntual del alquiler de 850 €. Quedo a su disposición para ampliar información o firmar un documento adicional. Atentamente, [Tu nombre].”

Paso 3: Obtén la autorización por escrito (y guárdala)

El casero puede dar su conformidad:

  • En un anexo firmado al contrato original.
  • En una carta simple firmada.
  • En un correo electrónico donde diga claramente “acepto el subarriendo de la habitación X bajo las condiciones indicadas”.

✅ Lo válido:

“De acuerdo con su solicitud, autorizo expresamente el subarriendo de la habitación 1 del piso de la calle Sol, nº 12, durante 5 meses, a partir del 15 de junio de 2025.”

❌ Lo inválido:

“Vale, no hay problema.”
“Haz lo que quieras.”
“Si no molesta a nadie, adelante.”

Estas frases no son “expresas”, ni identifican objeto, duración ni destinatario: no valen ante un juez.

Paso 4: Firma un acuerdo con el subarrendatario

Una vez tienes el permiso del casero, redacta un contrato de subarriendo con tu inquilino. No tiene que ser notarial, pero sí debe incluir:

  • Nombre y DNI de ambas partes.
  • Dirección exacta del piso y descripción de la habitación (ej. “habitación individual, 12 m², con armario empotrado y ventana exterior”).
  • Duración (fecha de entrada y salida).
  • Precio mensual y forma de pago (transferencia bancaria recomendada).
  • Depósito: puedes pedirle un depósito de una mensualidad (ej. 340 €), que deberás devolverle al final si no hay daños.
  • Responsabilidades: quién paga luz, agua, internet; quién limpia zonas comunes; qué pasa si se rompe algo.

⚠️ Importante: tú eres responsable ante el casero de cualquier daño que cause tu subarrendatario. Por eso, es clave elegir bien y tener un acuerdo claro.

Derechos y obligaciones: ¿qué protege la ley a cada parte?

Conocer tus derechos evita abusos —tanto por parte del casero como del subarrendatario.

Tus derechos como arrendatario (el que subarrienda)

  • Derecho a subarrendar si obtienes el consentimiento expreso (LAU art. 8).
  • Derecho a cobrar un precio acordado con el subarrendatario (no hay límite legal, pero debe ser razonable y no especulativo).
  • Derecho a exigir el cumplimiento del acuerdo: si el subarrendatario no paga o se queda más tiempo del pactado, puedes reclamar judicialmente.
  • Derecho a recuperar el uso íntegro de la vivienda al finalizar el subarriendo —aunque el casero no tenga nada que ver con eso.

Obligaciones que no puedes evitar

  • Seguir pagando el alquiler al casero, aunque el subarrendatario no te pague. Tú eres el único vinculado contractualmente con él.
  • Responder ante el casero por los daños causados por tu subarrendatario (roturas, humedades por mal uso, impagos acumulados, etc.).
  • Comunicar al casero cualquier cambio relevante (ej. si el subarrendatario se va antes y entra otro: ¡necesitas nueva autorización!).

Derechos del subarrendatario (tu inquilino)

  • Derecho a usar la habitación en las condiciones pactadas (tranquilidad, seguridad, acceso a servicios básicos).
  • Derecho a que le devuelvas su depósito al finalizar, si no hay desperfectos.
  • Derecho a denunciar abusos (como subidas de precio sin aviso, entradas no autorizadas a su habitación, o amenazas).

⚠️ Pero atención: el subarrendatario no tiene derecho directo contra el casero. Si hay una fuga de agua y el casero no arregla, quien debe reclamar es , no él. Él solo puede exigirte a ti que actúes.

Ejemplo cotidiano con consecuencias reales

Javier alquila un piso en Bilbao por 1.100 €/mes. Con autorización escrita de su casero, subarrienda una habitación a Lucía por 420 €/mes. A los dos meses, Lucía deja de pagar. Javier sigue pagando los 1.100 € al casero, pero pierde 840 € de ingresos.
¿Puede Javier reclamar a Lucía? Sí, con su contrato de subarriendo.
¿Puede el casero desahuciar a Javier por impago? No, porque Javier sigue pagando.
¿Puede Lucía demandar al casero por “falta de mantenimiento”? No, porque su vínculo es solo con Javier.

Este ejemplo muestra por qué el contrato de subarriendo es tan importante: es tu única arma legal frente a tu inquilino.

¿Qué pasa si el casero se niega? ¿Hay alternativas legales?

No siempre el casero dice “sí”. Algunos lo hacen por desconfianza, otros por prejuicios (“no quiero desconocidos”), y otros simplemente por inercia. Pero su negativa no es arbitraria: debe tener fundamento razonable.

¿Cuándo puede negarse el casero?

  • Si el subarrendatario no ofrece garantías económicas (ej. trabaja en negro, no tiene nómina).
  • Si el subarriendo altera la destinación de la vivienda (ej. convertir una casa en residencia de 8 personas).

Preguntas frecuentes

Sí, es legal subarrendar una habitación siempre que el arrendatario principal lo permita y se cumplan las condiciones del contrato original. Según el artículo 12 de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), el subarriendo requiere autorización del propietario.
No, el subarriendo sin autorización del propietario es ilegal y puede dar lugar a la resolución del contrato. El artículo 12 de la LAU exige la autorización del arrendador para cualquier subarriendo.
El subarriendo debe ser pactado por escrito, con la autorización del propietario y sin modificar las condiciones del contrato principal. El artículo 12 de la LAU establece estos requisitos.
Sí, si el contrato original no permite el subarriendo o si no se ha obtenido la autorización correspondiente. El artículo 12 de la LAU establece que el subarriendo requiere consentimiento del arrendador.

Cómo verificamos este contenido

En Legia elaboramos cada guía siguiendo un proceso de verificación en varias fases para que puedas fiarte de lo que lees:

  • Solo fuentes oficiales. Partimos del Boletín Oficial del Estado (BOE) y su texto consolidado, la Agencia Tributaria, la Seguridad Social, el SEPE y la jurisprudencia del CENDOJ. No publicamos datos de fuentes secundarias sin contrastarlos con la norma original.
  • Doble comprobación de cada dato. Cada ley, artículo, cifra y plazo se verifica contra la fuente oficial antes de publicar. Lo que no podemos confirmar, no se publica.
  • Redacción clara y revisada. Reescribimos el contenido para que se entienda sin ser jurista, sin perder precisión legal.
  • Actualización continua. Revisamos las guías para reflejar las reformas vigentes; arriba puedes ver la fecha de última actualización.
  • Elaborado por nuestro equipo de trabajo, que aplica este mismo proceso en todas las guías.

Las normas citadas son verificables directamente en boe.es y CENDOJ.

Esta guía es orientación informativa, no asesoramiento jurídico vinculante. Para una situación con consecuencias jurídicas directas, consulta tu caso concreto con un abogado.

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Última actualización: 27 de July de 2026

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